
El año pasado el viento huracanado tiró varias colmenas.
Para que no suceda lo mismo, he colocado grandes piedras sobre varias colmenas que aún no las tenían.
Ésta operación ha perturbado a algunas abejas, que no han podido resistir la tentación de darme los primeros picotazos del año.
El doctor me ha recomendado dormir por la noche y desayunar por la mañana.
Ayer, después del vendaval salió el sol y las abejas quisieron estirar las alas.
He aquí varias colmenas el último día de febrero:
Kika, Alicia, Isabel, Marina, Mirian.




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